Una vez más diciéndome lo que no quiero escuchar. Una vez más dejándome sin palabras lógicas que contestar. Y como no me gusta quedarme sin palabras y menos que menos, carecer de lógica en las mismas, te respondo por este medio:
Amigo mío:
Creo que lo intento. Creo que estoy intentando no ser mi peor enemigo. Creo que todos los días intento autosabotearme un poquito menos.
Pero así como "creo que lo intento", también creo que sigo siendo mi peor enemigo y que autosabotearme es casi una actividad de tiempo completo.
Porque después de todo, creo en la inercia, en una inercia definida por muchos como el famoso "inconsciente", y siento dentro mío como todos los órganos de mi cuerpo me incitan a acercarme a un pozo, a un precipio, a un abismo sin fin del que dificilmente se vuelve.
Y aunque creo intentarlo, y aunque creo que ya no me tropiezo "a propósito" con todas las piedras que cruzo en mi camino, se que el mundo no está a mi favor, y no me da chances de remediar las cosas cuando me equivoco o cuando "sin querer queriendo", me tropiezo. Cuando me caigo, no me raspo un poco la rodilla. Cuando me caigo, se rompen varias articulaciones de mi cuerpo.
Entonces SÍ, entiendo que el concepto de la frase que inició todo (que hoy titula ésta publicación) es: "el masoquismo pasó de moda", pero también, te pregunto qué harías vos si estuvieras en una habitación cerrada y oscura con cuatro puertas en frente, y cruzando las puertas 1, 2 y 3, sabés que a corto/mediano/largo plazo, vas a sufrir (pero vas a sentir adrenalina y emociones que de otra forma no sentirías), pero cruzando la puerta 4, nadie te asegura que no sufras, ni tampoco que vayas a sentir esas emociones tan lindas que si cruzaras las otras puertas, sentirías.
