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14.5.14


Y entre los libros de la buena memoria 

se queda oyendo como un ciego frente al mar.

17.3.14

Por que você faz assim comigo?
Parece querer me machucar
Por que você olha assim pra mim?
Não vê qu'eu preciso descansar?

Até há pouco tava tudo bem
Todos os sonhos cultivados
Agora pouco eu até reguei
As flores qu'eu tinha plantado

Tal vez eu seja pequena
Lhe cause tanto problema
Que já não lhe cabe me cuidar

Tal vez eu deva ser forte
Pedir ao mar por mais sorte
E aprender a navegar

3.12.13

En algún punto, creo que cualquier desgracia me la merezco un poco. Pero cuando pasan cosas buenas, simplemente me invade la sensación de que algo va a salir mal y se va a pudrir todo

31.8.13

Si no es complicado y/o no te hace mierda, no sirve

Una vez más diciéndome lo que no quiero escuchar. Una vez más dejándome sin palabras lógicas que contestar. Y como no me gusta quedarme sin palabras y menos que menos, carecer de lógica en las mismas, te respondo por este medio:

Amigo mío:

Creo que lo intento. Creo que estoy intentando no ser mi peor enemigo. Creo que todos los días intento autosabotearme un poquito menos. 
Pero así como "creo que lo intento", también creo que sigo siendo mi peor enemigo y que autosabotearme es casi una actividad de tiempo completo. 
Porque después de todo, creo en la inercia, en una inercia definida por muchos como el famoso "inconsciente", y siento dentro mío como todos los órganos de mi cuerpo me incitan a acercarme a un pozo, a un precipio, a un abismo sin fin del que dificilmente se vuelve.
Y aunque creo intentarlo, y aunque creo que ya no me tropiezo "a propósito" con todas las piedras que cruzo en mi camino, se que el mundo no está a mi favor, y no me da chances de remediar las cosas cuando me equivoco o cuando "sin querer queriendo", me tropiezo. Cuando me caigo, no me raspo un poco la rodilla. Cuando me caigo, se rompen varias articulaciones de mi cuerpo.  
Entonces SÍ, entiendo que el concepto de la frase que inició todo (que hoy titula ésta publicación) es: "el masoquismo pasó de moda", pero también, te pregunto qué harías vos si estuvieras en una habitación cerrada y oscura con cuatro puertas en frente, y cruzando las puertas 1, 2 y 3, sabés que a corto/mediano/largo plazo, vas a sufrir (pero vas a sentir adrenalina y emociones que de otra forma no sentirías), pero cruzando la puerta 4, nadie te asegura que no sufras, ni tampoco que vayas a sentir esas emociones tan lindas que si cruzaras las otras puertas, sentirías.

30.7.13

¿mentira entretenida o verdad arrolladora?

Se trata de eso después de todo. De la verdad en su estado más puro. El oír cosas que duelen, pero que son verdaderas. No es más que lo que siempre exigí. No hace más que confirmar esos sentimientos de “algo no anda bien” que no se sustentan en la razón si no simplemente en la intuición, y en un cinismo con la vida que las personas entienden como “paranoia”. 

“La gente prefiere que le mientan”. Esa fue una premisa que entendí no hace mucho tiempo. Y me llevan a hacerme la pregunta de “mentira entretenida” o “verdad arrolladora”. La interrogante está planteada. La respuesta es mucho menos concreta. 

Cuando se trata de decir la verdad, por más “cruel” que suene, la mayoría de las personas son inexpertas, sobretodo con la tendencia moderna a la “empatía porque sí”, incluso con aquellos que no requieren ni merecen dicha compasión. En este momento, e incluso con la puntada que nos trae la verdad, no dejo de pensar que el mundo sería un lugar más sano, si siempre se tratara con la verdad, y dejáramos el engaño atrás. Incluso cuando pensáramos que el engaño haría sentir mejor al otro, no hacemos más que fomentar una red de mentiras que desde chicos nos hemos visto obligados a escuchar. 

Previamente he descripto al momento en el que uno oye “la verdad” como un momento “bizarro” evitando así  calificarlo positiva o negativamente. Hoy no lo enmarcaría como “bizarro”, sino más bien, como una situación que lastima y alivia al mismo tiempo. Lastima, porque ni las intuiciones más remotas te preparan para mirar la realidad. Alivian, porque nos reducen la ansiedad y nos dejan más conciente de todo lo que nos rodea. En ese punto, se torna evidente que al enfrentarse con la mirada del otro, nos enfrentamos con nuestra mirada propia. Significa darse cuenta de un montón de aspectos que desde nuestro alcance, no podemos visualizar. 

Si tan sólo siempre contáramos con esa porción de verdad, lograríamos alcanzar una perspectiva más amplia y entender realmente de qué se trata todo esto, qué juego estamos jugando y de qué se trata todo este embrollo cotidiano. Tan solo de esta forma, reduciríamos las incertidumbres, incluso aquellas que por las noches, nos mantienen en vela. Porque después de todo, la verdad duele momentáneamente, pero las mentiras, duelen para siempre. 

19.7.13

Detrás del personaje Vol. 1

- Le gusta otra. En mi sueño de ayer soñé eso. Es obvio que le gusta otra. Soñé eso ayer. Le gustaba una chica llamada "Carolina". ¿Te suena? ¿Y ahora qué? Me tiré encima la mitad del té con miel. Y la otra mitad cayó en el piso. Me resbalé. No sabía si reirme. Me largué a llorar.
- ¿Todo eso te paso recién?
- Si, obvio. A veces siento que alguien debe estar guionando esto. No puede ser. Demasiada torpeza. ¿Cómo hay personas que pueden decir que la torpeza es adorable? Le cambio uno de mis pies izquierdos por su pie derecho. No se que tiene de adorable ser torpe. 

13.7.13

En momentos de resignación absoluta, el mundo me guiña el ojo y casi cacheteandome me dice: "che piba, las cosas son así, quedate acá para bancarte los trapos".

16.6.13

Todo sea por no caer a un abismo de palabras con animos de lucro, de esas con intenciones de engañar, de esas que pierden su   m a g i a   y que retornan a los oídos vacías de significado.

24.2.13

El problema eran las similitudes. Demasiadas "coincidencias" entre tanto engaño. Demasiadas sensaciones recurrentes.

19.1.13

No da

que hasta el día de hoy tus fucking amigos esperen que te caigas en una zanja UNA VEZ MÁS.

8.1.13

En la cuerda floja

El equilibrio. el problema de siempre. el mismo miedo a caer. las mismas turbulencias. la misma sensación de perder el control. volver a intentar. volver a caer. volver para volver a caer. incluso si uno quiere escapar y no volver, debe intentar hacer equilibrio, corriendo el riesgo de que le caída aun sea peor. pero escapar es más fácil que sentir y sentir produce más dolor que escapar. lo real es más duro. se recurre a mentirse a si mismo. se recurre a rogar hasta las lágrimas hasta que esa mentira sea real. que ese engaño sea verdad. pero hay demasiadas verdades, y pocas que uno quiera escuchar. negamos. nos negamos a si mismos. nos negamos a arriesgar. nos negamos a sentir. nos negamos a vivir. porque vivir a pleno, es perder el control, y perder el control, es perder el equilibrio.