29.4.14

Entra en mi vida como una casualidad. Se sienta en mi mesa con confianza. Y yo no pongo barreras, lo dejo entrar, expulso a  la razón y los temores, me la juego por la impulsividad. Recorremos las tierras y mares que no son nuestros. Y el vuelve a donde no pertenece.

Se pensar lo mejor de las personas... pero no se pensar lo mejor de las personas cuando se trata de sus intenciones conmigo

Esa premisa casi me define. 
Es lo que manifiesta mi desconfianza hacia el resto. 
Ojo! Yo considero que la mayoría de las personas no son malas. 
Al contrario, creo que sólo una minoría tiene ganas de hacerle un "mal" al otro.
No creo que "las personas sean egoístas/competitivos por naturaleza"
porque no creo en las ideologías que pretenden justificar el capitalismo.
Sin embargo, siempre asumo (de antemano) que en lo que se refiere a mi
las personas siempre tienen las peores intenciones.

No paro de pensar que se rien de mi; que hablan mal de mi; que no me son honestos; que no me quieren, que les importo mucho menos de lo que me importan...
Y se que en algunos casos es solamente paranoia. Pero en la mayoría (después de que me aniquile el no saber si mi desconfianza se sustenta en algo o no), termino descubriendo que me mintieron, que no me estiman, o peor aún (y sin sospecha incluso).... que desean herirme. Porque yo jamás en la vida, querría lastimar a quien nunca le hizo o le haría un mal a otro. 

Y ya me han tirado tantos tiros, que yo siempre revivo
como fénix de las llamas, quizás ese es mi destino. 




y si.... me encantan las contradicciones

19.4.14

Lo que escribo me ha alejado más de la gente de lo que me ha unido. Nadie está en mi cabeza. Nadie sabe por qué es que escribo lo que escribo, ni para quién van dirigidas dichas palabras. Por ahí, no se trata de nadie. Se trata de unos post-it cuyo único destinatario, sea mi cabeza.

Fuego


15.4.14

Yo no quiero que me hables de tus ganas, si no vas a darme nada, si te vas a ir de aquí. Porque de la cabeza no se vive... se vive de la apuesta y de tirarse al porvenir.

soy la loba de las lunas llenas

8.4.14

Como si no bastase con tolerar la realidad, hay que cargar sobre nuestros hombros con el peso de nuestros sueños. Que si son pesadillas, se transforman en dolor y en una paranoia hacia lo que vendrá. Que si son felices, nos despertamos frustrados de no vivir en el mundo de nuestros sueños.

Compulsión al cierre