10.1.13

La habitación

La manija. La puerta. La habitación oscura de un aire pesado que adormecía hasta al más tibio. El velador de luz tenue y triste dibujaba la forma de las sombras. El gato en la cama. El gato siempre en la cama. El gato bostezaba. El mundo se hacia un lugar más chico. El mundo se encontraba en esa habitación de 2x3. El mundo era esa habitación. Era un pasaje hacia el mundo de lo que no fue, no es y no será. El pasaje se volvía angosto. La fiebre subía. Las flores morían sin haber conocido el sol. Las horas transcurrían como los minutos pasan. Los días se ahogaban en su propia sed. La sangre se secaba sobre el parquet. Las maderas húmedas crujían. Un viento frío y seco atravesaba tu piel. Tu piel, ¡cómo recuerdo tu piel! Pero la habitación recorría los sentidos, y la sangre y el piso se hacían una sola herida. La herida es la habitación. Las sombras eramos nosotros dos.