El otro día descubrí porque, hasta el día de hoy, recordarte me sumerge en una gran melancolía. Somos pocos los que entendemos que esas miradas inocentes, jóvenes y desprevenidas significan más en nuestra memoria que cualquier otra mirada. Solíamos pensar que hasta el día de hoy nos tomaríamos las manos y nos escribiríamos aquellos mails que endulzan hasta la mayor amargura. Hace mucho no los leo. Creo que porque en el fondo se que nadie me amó como vos lo hiciste, y que escuchar esas palabras me harían entrar en ese mundo donde todavía el escepticismo no había ganado la batalla, y donde todo era más dulce, más sentido, más cálido. Todo fue antes de que se formara esta piel que cubre mi piel. Ese es el motivo por el que se fue tejiendo esa capa. Esa roca. Esa fortaleza. No hay droga que me haya hecho sentir tan infinita como me sentía con vos.
El día que todo se vino abajo, luego del ataque de pánico, y las horas que pasé sin respirar, me prometí a mi misma que nunca lloraría por un hombre. Creo que nunca me permití llorar por un hombre porque te lloré a vos como niño. Pero cuando estábamos juntos la edad no existía y la sexualidad no era palabra tabú a pesar de nuestros cortos años.
Durante años me intenté convencer de que la única enseñanza que tenía que quedarme de nuestra historia, era que nunca más tenía que entregar todo lo que era a nadie. Hoy decido penetrar los recuerdos y hacer pie en las miradas, en las calles, en esos momentos donde nos atabas con la correa de la guitarra y era como si los dos estuvieramos haciendo la misma música. El romanticismo que residía dentro de mí, quedo en vos y en tu guitarra.
¿Por qué sigue siendo tan relevante pensar en vos? Porque sos la definición del amor puro. La pureza del amor reside en esos momentos donde todavía eramos muy niños y no teníamos las cicatrices que hoy en día llevamos en nuestra piel. El amor puro existió porque todavía no habíamos sufrido lo suficiente. Hoy el "nosotros" no existe, y aquella pureza no se puede repetir, porque el "amor puro" solo existe cuando todavía no sufrimos queriendo a otra persona.
Me quedo con los recuerdos. Me sonrojo acordándome de lo que fui. Me despido.
El día que todo se vino abajo, luego del ataque de pánico, y las horas que pasé sin respirar, me prometí a mi misma que nunca lloraría por un hombre. Creo que nunca me permití llorar por un hombre porque te lloré a vos como niño. Pero cuando estábamos juntos la edad no existía y la sexualidad no era palabra tabú a pesar de nuestros cortos años.
Durante años me intenté convencer de que la única enseñanza que tenía que quedarme de nuestra historia, era que nunca más tenía que entregar todo lo que era a nadie. Hoy decido penetrar los recuerdos y hacer pie en las miradas, en las calles, en esos momentos donde nos atabas con la correa de la guitarra y era como si los dos estuvieramos haciendo la misma música. El romanticismo que residía dentro de mí, quedo en vos y en tu guitarra.
¿Por qué sigue siendo tan relevante pensar en vos? Porque sos la definición del amor puro. La pureza del amor reside en esos momentos donde todavía eramos muy niños y no teníamos las cicatrices que hoy en día llevamos en nuestra piel. El amor puro existió porque todavía no habíamos sufrido lo suficiente. Hoy el "nosotros" no existe, y aquella pureza no se puede repetir, porque el "amor puro" solo existe cuando todavía no sufrimos queriendo a otra persona.
Me quedo con los recuerdos. Me sonrojo acordándome de lo que fui. Me despido.